viernes, 30 de noviembre de 2018

Diario de aprendizaje

Después de estudiar la taxonomía de Bloom y ver cómo subir de nivel al utilizar actividades en el aula, es inevitable plantearse antes de llevar cualquier ejercicio a la clase cómo se puede involucrar más a los alumnos para conseguir que sean agentes activos en su proceso de aprendizaje.

De esta manera procuraremos siempre promover un aprendizaje experiencial, intentando que las tareas proporcionadas sean lo más auténticas posible y les involucren, inviten a la reflexión, impliquen en muchos casos trabajo cooperativo y se dirijan a la creación de un producto propio. Es, en definitiva, un aprendizaje orientado a la acción.

Ha sido interesantísimo para mí ver cómo con unas pequeñas modificaciones en el enfoque que le damos a una actividad ésta puede pasar de no ser activa o experiencial a serlo y conseguir que el trabajo cognitivo del alumnado sea mucho más complejo y completo que lo que suele ser en la mayoría de actividades tradicionales. 

Como ya hemos visto anteriormente, una de las claves del modelo de clase invertida es el uso de las TIC en el aula como un elemento enriquecedor. Las tecnologías se usan primero de un modo pasivo, como fuente de información y poco a poco se pueden ir empleando como instrumento que permite la creación por parte del alumnado, lo que les exige un rol totalmente activo.

Es importante no utilizar la tecnología porque sí, sin ningún objetivo claro. Debemos ser conscientes de lo que su uso va a aportar a la hora de enriquecer nuestra práctica docente.

Me ha sorprendido la cantidad de artefactos digitales que los alumnos pueden crear con la ayuda de las innumerables aplicaciones que tenemos disponibles de forma gratuita. Es cierto que ellos encuentran en la tecnología un elemento altamente motivador y que el aprendizaje y uso de dichas aplicaciones les proporcionan herramientas absolutamente útiles para desarrollar su capacidad de creación de contenidos.

También me ha llamado la atención el uso que podemos hacer de las redes sociales, incluso de una forma figurativa representándolas en una simple cartulina donde nuestros alumnos aporten sus contribuciones. Me parecen magníficas ideas que enriquecen las clases sobremanera.

Aprender cómo crear un vídeo ha sido un gran descubrimiento no sólo desde el punto de vista técnico sino también en cuanto a la reflexión que supone la elaboración de las preguntas y la elección de la información que se va a plasmar en él. Estoy segura de que en este aspecto la experiencia es fundamental, ya que según vaya haciendo vídeos me daré cuenta de aquellos aspectos que no han quedado claros o no se han explicado lo suficiente. Creo que esto también lleva a una reflexión en cuanto a nuestras explicaciones en el aula, ya que lo profesores repetimos las mismas cosas muchas veces y no nos damos cuenta de que quizá para el que escucha las cosas no están tan claras como para nosotros.  

En línea con lo dicho anteriormente, al elaborar mi sesión de flipped classroom he tenido siempre en mente como pasar de un nivel a otro en la taxonomía de Bloom y de este modo hacer que los alumnos pasen a la acción en lugar de ser meros espectadores u oyentes del profesor.

Es igualmente importante tener presentes los distintos tipos de evaluación y la elaboración de rúbricas que se adapten a nuestro nuevo modo de enseñar y objetivicen la evaluación tanto de las competencias adquiridas por nuestros alumnos como del proceso de enseñanza y aprendizaje. Al elaborar la rúbrica de mi sesión de flipped classroom, he querido aportar a los alumnos ideas sobre cómo mejorar su calificación para así involucrarlos aún mas en todo el proceso de aprendizaje.

Para terminar me gustaría mencionar la importancia de las licencias de publicación como respeto y límite al uso de materiales tanto propios como ajenos. 


martes, 13 de noviembre de 2018

Diario de aprendizaje


La metodología flipped consiste en cambiar el modo en el que se hacen las cosas en el aula. Requiere un trabajo de visionado o lectura del alumnado en su casa, u otro lugar, proporcionado por el/la docente antes de ponerlo en práctica en el aula. No consiste únicamente en dar a los alumnos un vídeo para que lo  vean en casa, que es lo que uno suele pensar antes de conocerla.

Cuando se profundiza un poco más, uno entiende todas las posibilidades que ofrece, al abrir la puerta al uso de otras metodologías, aprovechando lo bueno que ofrece cada una de ellas.

Es cierto que intimida un poco que las actividades de clase dependan del trabajo de casa, ya que es común que el alumnado tenga un compromiso muy bajo con la asignatura. Sin embargo, este modelo aporta la ventaja de poder prestar más atención a la diversidad y liberar al docente de ser el centro de la clase, fomentando de este modo la autonomía del alumnado y el rol del profesor como facilitador, gestor de la clase, fuente de materiales y ayuda más individualizada. El tiempo de observación también es mayor, con lo que se puede afinar más a la hora de aplicar estrategias de resolución de problemas. Del mismo modo, resulta esencial la flexibilidad del docente en cuanto a resultados, ritmos de aprendizaje o adaptación del programa.

Está también el valor añadido del uso de las nuevas tecnologías, lo que suele tener una muy buena acogida por parte del alumnado. En este punto también creo que se debe intentar variar el material que se proporcione para el trabajo de casa, ya que los/las estudiantes suelen cansarse rápidamente del uso reiterado de recursos. Se pueden combinar audio y vídeo con lectura de textos impresos y cuestionarios online para comprobar la comprensión, además de búsquedas online o lluvias de ideas y contribuciones utilizando la aplicación padlet.

Otro aspecto fundamental sería el dominio de las tecnologías por parte del docente. Resulta fundamental estar abierto a la experimentación y al aprendizaje de uso de nuevas aplicaciones y recursos. Esta metodología no es para personas poco flexibles y cerradas a la novedad, hay que estar dispuesto a arriesgar, innovar, fracasar y resurgir corrigiendo previos errores.

Desde luego la clase invertida puede contribuir a que haya una relación más estrecha entre los/las alumnos/as y el/profesor/a además de dar una visión más práctica y útil de la asignatura.

Es un método que, a mi modo de ver, se debe introducir lentamente, ya que de no hacerlo así puede suponer un exceso de trabajo para el/la docente e incluso causar desánimo si no es bien aceptado por los/las alumnos/as.

Quizá el uso esporádico alternándolo con otras metodologías pueda contribuir a dar variedad a la clase e incluso hacer que el alumnado lo solicite tras haberlo probado.