martes, 13 de noviembre de 2018

Diario de aprendizaje


La metodología flipped consiste en cambiar el modo en el que se hacen las cosas en el aula. Requiere un trabajo de visionado o lectura del alumnado en su casa, u otro lugar, proporcionado por el/la docente antes de ponerlo en práctica en el aula. No consiste únicamente en dar a los alumnos un vídeo para que lo  vean en casa, que es lo que uno suele pensar antes de conocerla.

Cuando se profundiza un poco más, uno entiende todas las posibilidades que ofrece, al abrir la puerta al uso de otras metodologías, aprovechando lo bueno que ofrece cada una de ellas.

Es cierto que intimida un poco que las actividades de clase dependan del trabajo de casa, ya que es común que el alumnado tenga un compromiso muy bajo con la asignatura. Sin embargo, este modelo aporta la ventaja de poder prestar más atención a la diversidad y liberar al docente de ser el centro de la clase, fomentando de este modo la autonomía del alumnado y el rol del profesor como facilitador, gestor de la clase, fuente de materiales y ayuda más individualizada. El tiempo de observación también es mayor, con lo que se puede afinar más a la hora de aplicar estrategias de resolución de problemas. Del mismo modo, resulta esencial la flexibilidad del docente en cuanto a resultados, ritmos de aprendizaje o adaptación del programa.

Está también el valor añadido del uso de las nuevas tecnologías, lo que suele tener una muy buena acogida por parte del alumnado. En este punto también creo que se debe intentar variar el material que se proporcione para el trabajo de casa, ya que los/las estudiantes suelen cansarse rápidamente del uso reiterado de recursos. Se pueden combinar audio y vídeo con lectura de textos impresos y cuestionarios online para comprobar la comprensión, además de búsquedas online o lluvias de ideas y contribuciones utilizando la aplicación padlet.

Otro aspecto fundamental sería el dominio de las tecnologías por parte del docente. Resulta fundamental estar abierto a la experimentación y al aprendizaje de uso de nuevas aplicaciones y recursos. Esta metodología no es para personas poco flexibles y cerradas a la novedad, hay que estar dispuesto a arriesgar, innovar, fracasar y resurgir corrigiendo previos errores.

Desde luego la clase invertida puede contribuir a que haya una relación más estrecha entre los/las alumnos/as y el/profesor/a además de dar una visión más práctica y útil de la asignatura.

Es un método que, a mi modo de ver, se debe introducir lentamente, ya que de no hacerlo así puede suponer un exceso de trabajo para el/la docente e incluso causar desánimo si no es bien aceptado por los/las alumnos/as.

Quizá el uso esporádico alternándolo con otras metodologías pueda contribuir a dar variedad a la clase e incluso hacer que el alumnado lo solicite tras haberlo probado.

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